Pinos, abetos, eucaliptos. Los custodios del prana

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Abeto negro

Es sorprendente la poca importancia que generalmente otorgamos a la respiración. Elser humano puede sobrevivir semanas sin ingerir sólidos y días sin ingerir líquidos. Sin embargo, sólo podríamos aguantar unos minutos sin respirar. Probablemente, la clave de nuestra deficiente concienciación se deba al hecho de que es algo que hacemos de manera inconsciente. Sólo cuando nos enfocamos en la respiración podemos utilizar verdaderamente todo su potencial.

Nuestra respiración se acelera y se hace superficial cuando estamos alterados. De igual manera, nos decimos a nosotros mismos “respira hondo” antes de afrontar cualquier reto. El control de la respiración es vital para las mujeres embarazadas en el momento del parto. Y también cuando cantamos o hablamos en público.

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Pino marítimo

Los antiguos maestros ayurvedas asociaban la respiración al prana o energía vital. De ella dependemos para sobrevivir. En la China milenaria se denominaba chi o ki. Uno de los primeros ejercicios que debe dominar el aprendiz de yoga es a controlar conscientemente el flujo de oxígeno en su cuerpo. Es decir que, desde tiempos remotos, la respiración se ha identificado con aquella energía que nos permite estar vivos. Podríamos decir sin temor a exagerar que viviremos de la misma manera que respiremos. Por eso se hace cada vez más necesario en este mundo loco en que nos ha tocado estar hacerlo de una manera consciente.

Cuando hablamos de respiración, hay tres familias de aceites esenciales que nos vienen a la mente. Que proceden de los grandes árboles protectores y cuyo aroma siempre hemos asociado a un bálsamo respiratorio. Pinos, abetos y eucaliptos forman una tríada indispensable (aunque no son los únicos) a la hora de cuidar y sanear nuestras vías respiratorias.

Y tampoco debería sorprendernos a estas alturas que estos árboles amigos nos regalen, además de sus propiedades sanadoras, un empujoncito vital cuando lo necesitamos. La mayoría de pinos, abetos y eucaliptos se consideran positivizantes, lo que en lenguaje aromaterapéutico quiere decir que son tonificantes y euforizantes, que nos dan energía cuando más faltos estamos de ella. Volvemos así al concepto de prana. Por eso me gusta imaginar a estos árboles como ángeles custodios de nuestra vitalidad.

Las tres familias son numerosas y sería interminable hablar de todos sus miembros, por eso he seleccionado dos miembros de cada una.

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Eucalipto radiado

De la familia de los abetos, grandes miembros son el Abeto azul (Picea pungens) y elAbeto negro (Picea mariana). Además de todas las virtudes anteriormente señaladas, tienen una característica reseñable: ambos se consideran cortison-like, es decir, que tienen un efecto antiinflamatorio similar a la cortisona. Nada como un buen masaje con aceite esencial de Abeto negro (convenientemente diluido en aceite vegetal) en la zona de las suprarrenales después de un duro día de trabajo. Por supuesto, ambos son también antisépticos aéreos.

Indispensables en las afecciones respiratorias son los eucaliptos, tanto el globulus (Eucalyptus globulus), como el radiado (Eucalyptus radiata), además de energizantes y antisépticos tópicos y aéreos.

Finalmente, tanto el aceite esencial de Pino silvestre (Pinus silvestris), como el de Trementina, extraída de la resina del Pino marítimo (Pinus pinaster) completarían nuestra elección de hoy. El Pino silvestre es, además, hipertensivo, con lo que deberían abstenerse de usarlo las personas con tendencia a tener la tensión alta. Sin embargo, ¡que gran chute de energía es para los hipotensos! En cuanto a la trementina, es un aceite que se viene utilizando desde muy antiguo. Recordemos la tradición del siglo XIX y principios del XX y hoy ya casi extinguida de las trementinaires del Pirineo. Las trementinaires eran mujeres que vivían en zonas del Pirineo catalán, que se dedicaban a la recolección de hierbas medicinales. Obtenían la trementina de la resina de los pinos y la comercializaban. Elaboraban pomadas, unguentos, cataplasmas y otros productos curativos con todo aquello que la naturaleza les ofrecía. El aceite de trementina es muy potente (de hecho, de él procede el aguarrás), pero insuperable para catarros y gripes. Es un aceite que se debe diluir muy bien, pero me pareció interesante incluirlo, ya que forma parte de nuestro legado cultural. De hecho, en Tuixent, una población de la comarca del Alt Urgell en Catalunya, existe un museo de Historia de las Trementinaires.

Una buena combinación de aceites para difusión en tiempo de catarros sería Eucalipto radiado, Abeto negro y Pino silvestre, acompañados de esencia de Limón, gran purificante ambiental y que aportaría un toque cítrico a la composición.

Pero vayámonos a lo más sencillo. Con sólo oler directamente del frasco de nuestro aceite esencial, notaremos cómo se nos ensanchan los pulmones. El efecto es casi mágico, inmediato. Y cuando abrimos nuestros pulmones nos sentimos mejor. Éste es el poder de los aromas, que conectan directamente con el hipotálamo, que regula nuestras emociones.

Si necesitas tranquilizarte, olfatea un frasco de (buen) aceite de Lavanda o Petitgrain. Si estás a punto de presentarte a un examen, huele el Laurel, que es para los vencedores. Pero si necesitas cargar pilas, recuperar energía y seguir adelante sin desfallecer, pinos, abetos y eucaliptos, los custodios del prana, son los que saldrán a rescatarte.

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Esto va de Melaleucas (tres años después)

Tres años sin escribir en el blog…

Muy poco tiempo personal, demasiado trabajo y demasiadas preocupaciones me hicieron abandonar esta pequeña creación mía, que nació como un divertimento y una manera de compartir mi pasión por los aceites esenciales, pero que, en un determinado momento, fue inevitable e injustamente desatendida.

Pero no hay mal que cien años dure y hoy me he propuesto volver a retomar mi viejo y querido blog, insuflarle vida de nuevo y avanzar con él.

A pesar de que no publicara, he seguido al tanto de todo lo que se cocía en el fascinante mundo de la aromaterapia, he preparado cremas, lociones, ungüentos y pócimas varias (que os iré mostrando de hoy en adelante) y he curado catarros, sinusitis, cistitis, lumbalgias y más dolencias por el camino, gracias a estos poderosos aliados que son los aceites esenciales.

Uno de los blogs que sigo y que más me gustan últimamente es el de Andrea Butje (The Aromahead Blog). Andrea es una prestigiosa aromatóloga, fundadora del Aromahead Institute, con una visión erudita y al mismo tiempo divertida de la Aromaterapia. Si leéis inglés, os lo recomiendo vivamente.

Ella dedicó recientemente una entrada a varios aceites que comparten la primera parte de su nombre científico, el “club”, como ella los llama de los Melaleucas. Me pareció una idea estupenda, porque los miembros de este grupo, con excepción de uno de ellos, no son tan conocidos como la familia de las Lavandas, por ejemplo (familia de la que hablé aquí), así que con este “club” vuelvo a la carga.

Los Melaleucas pertenecen a la familia de las mirtáceas y tienen varios rasgos en común, como un perfil bioquímico similar, aunque con sutiles variaciones. Todos ellos comparten la facultad de estimular nuestras defensas naturales, algo interesante ahora que se acerca el invierno.

M ERICIFOLIA

Melaleuca ericifolia (Rosalina)

Quizá el miembro menos conocido de este grupo es la Rosalina (Melaleuca ericifolia). Originaria de Australia, además de ser rica en alfa-pineno y limoneno, es particularmente sobresaliente en linalol. Su perfil antiviral es discreto, pero es el miembro más suave y fácilmente tolerado del club. Su alto porcentaje en linalol lo hace también muy práctico para el cuidado de la piel, tanto de pieles maduras como pieles jóvenes con impurezas. Su aroma, suavemente “eucaliptolado”, recuerda vagamente al de Palo de Rosa.

 

 

 

M Q

Melaleuca quinquenervia (Niaulí)

El Niaulí (Melaleuca quinquenervia) es originario de Nueva Caledonia. Anticatarral, expectorante, antiviral, antibacteriano y descongestionante venoso y linfático gracias al 1,8-cineol que posee en grandes cantidades. Más potente que la Rosalina, es un gran aliado para prevenir y combatir gripes y catarros.

 

 

 

 

M CAJOPUTII

Melaleuca cajeputii (Cajeput)

El Cajeput (Melaleuca cajoputii), es un aceite vigorizante, antiinfeccioso, expectorante, balsámico y antiséptico, así como un poderoso estimulante del sistema inmunitario. Una vez más, al igual que en el Niaulí, su gran porcentaje de 1,8 cineol, lo convierte en indispensable en nuestro botiquín invernal. Es, asimismo, uno de los ingredientes reconocidos del famoso Bálsamo del Tigre oriental.

M ALTERNIFOLIA

Melaleuca alternifolia (Árbol del té)

 

 

 

Y, finalmente, la estrella de la familia, uno de los aceites esenciales más conocidos yapreciados, el Árbol del té  (Melaleuca alternifolia), originario de Australia. El Árbol del té es un antibacteriano de amplio espectro, fungicida, antiparasitario, antiviral, radioprotector, antiinflmanatorio y un excelente purificante para pieles con acné y para cabellos grasos. Diversos estudios científicos han demostrado que es capaz de luchar contra las bacterias resistentes a los antibióticos de síntesis.

Pues una vez conocidos y presentados todos los miembros del club, vamos a combinarlos en una sinergia propuesta por Andrea Butje. Esta receta nos va a ser muy útil cuando nos ronden las afecciones invernales. Y también si hemos sucumbido a ellas.

Como sabéis, en general no es aconsejable utilizar los aceites esenciales puros sobre la piel. Por ello utilizaremos un aceite vegetal base o portador. Ello no disminuye la eficacia de los AAEE y los hace perfectamente tolerados por nuestra piel. Andrea recomienda el aceite vegetal de Baobab, pero también podéis usar el de Almendra, más asequible y fácilmente encontrable. El aceite de Almendra, además, atraviesa rápidamente la piel y penetra en el torrente sanguíneo, algo que nos interesa para tratar dolencias y no solamente embellecer la piel. Vamos a utilizar:

  • 30 ml de aceite vegetal de Almendras dulces
  • 7 gotas de aceite esencial de Niaulí
  • 5 gotas de aceite esencial de Rosalina
  • 4 gotas de aceite esncial de Árbel del té
  • 2 gotas de aceite esencial de Cajeput

Esta sinergia, aplicada mañana y noche en la planta de los pies, mantendrá alejadas las dolencias propias de los meses fríos. Y si hemos sucumbido a ellas, podemos aplicarlo también en el pecho, garganta y espalda, como el tradicional Vicks Vaporub.

Esta combinación de aceites puede ser utilizada por todo el mundo, con excepción de embarazadas, bebés y niños menores de cinco años y pacientes com problemas de asma.

De esta manera nos ayudarán los miembros de este selecto grupo que merece ser conocido y apreciado.

 

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Winter is coming (II)

¿O quizá debería decir winter is here? Porque sí, parece que esta vez va en serio. El otro día hablábamos de prevenir. Hoy vamos a curar. Los aceites esenciales son unos maravillosos aliados cuando los tan temidos resfriados nos invaden. Hoy vamos a desplegar todos los recursos a nuestro alcance para combatir dolores de garganta, mocos y demás efectos indeseables de todo catarro que se precie.

Así que, si a pesar de la prevención, has caído víctima de estos virus malignos, aquí van unas cuentas ideas para que te sientas mucho mejor.

Un día voy a dedicar un post a los eucaliptos. Son tantos hermanos en esta bella familia que merece la pena conocerlos mejor. Peeucalyptus-radiata-feature2ro hoy hablaremos del Eucalipto radiado (Eucaliptus radiata), uno de las miembros más dulces de la familia (gracias a su perfil nada tóxico), pero al mismo tiempo más efectivos para cuidar nuestra salud en invierno. El Eucalipto radiado es un excelente mucolítico y un gran antiinfeccioso que, incluso, podemos utilizar en bebés y niños pequeños, convenientemente diluido.

Una de mis fórmulas favoritas para aliviar la tos y la congestión es la siguiente:

Laurel, Eucalipto Radiado, Árbol del té y Abeto balsámico.

El Laurel (Laurus nobilis) es un buen anticatarral, antiinfeccioso y expectorante y uno de los AAEE más suaves a la hora de aplicarlo sobre la piel. El Árbol del té (Melaleuca alternifolia) es un todo terreno: antibacteriano, antiviral, antifúngico y antiparasitario. Por su parte, el Abeto balsámicabies_balsamea_brancho (Abies balsamea) calma las vías altas respiratorias. Podemos diluir esta combinación al 20% en aceite vegetal (almendra, avellana u oliva), aunque debo confesaros que yo me los aplico puros y nunca he tenido ningún problema. Pero, por precaución, y sobre todo si se tiene la piel sensible o hay niños, conviene diluirlos. ¿Cómo vamos a utilizar esta fórmula? Pues la vamos a aplicar sobre el pecho, como se ha hecho toda la vida con el Vicks Vaporub (que, por cierto, antes contenía aceites esenciales, pero ahora se utilizan moléculas sintéticas). Nunca me cansaré de decir que la eficacia de un aceite esencial (o de una fórmulas combinada) no se debe solamente a las moléculas que lo componen, sino a la sinergia única y mágica que conforma la totalidad del aceite. Esta misma fórmula también se puede aplicar en espalda y planta de los pies, como habíamos visto con la combinación preventiva.

Otra sugerencia (ésta un poco más sofisticada):

Tomillo Tujanol, Cajeput, Manuka y Mandravasarotra (Saro)

thym3El Tomillo Tujanol (Thymus vulgaris thujanol) es un tesoro aromático. No es un aceite común y no se obtiene todos los años. Por eso, aunque un poco caro, no lo dejéis escapar si está a vuestro alcance. Es un antiinfeccioso de primera línea, pero perfectamente tolerado por la piel, a diferencia de otros tomillos, como el timol. Es también estimulante de la inmunidad. El Cajeput (Melaleuca cajuputi) es muy eficaz  contra todo tipo de infecciones respiratorias y muy bien tolerado también. La Manuka (Leptospermum leptospermum20scoparium20red20damask1scopariom) se denomina en ocasiones el árbol del té de Nueva Zelanda, de donde es originario. Es un antiviral y antibacteriano de amplio espectro y su olor es considerablemente más agradable que el del Árbol del té. Aunque su precio también es más alto. De todas maneras tengo que decir que el rendimiento que dan estos aceites, con tan sólo unas gotitas, hace que lo del precio elevado sea muy relativo. Finalmente, el aceite esencial de Mandravasotra (Cinnamosma fragans) es un gran expectorante.  Además, estimula nuestras defensas y protege de las infecciones. La operatoria a seguir sería la misma que con la fórmula anterior. Pecho, espalda y planta de los pies.

Y os propongo una tercera combinación de aceites:

Limón, Ravintsara, Romero cineol, Niaulí

koeh-181-camphorEl limón (Citrus limonum) es uno de los aceites esenciales más económicos y más polivalentes y es fantástico para prevenir todo tipo de enfermedades infecciosas. La Ravintsara (Cinnamomum camphora 1,8 cineol) es un aceite que ya se ha hecho indispensable para curar las dolencias provocadas por virus o bacterias. Su olor es fresco y balsámico. Es un aceite que podríamos incluso ingerir (siempre que sea de procedencia ecológica). Un par de gotitas de Ravintsara en una cuchara de postre de miel un par de veces al día nos van a ayudar internamente a combatir al enemigo. Y, personalmente, su sabor me parece delicioso. Los romeros, por su parte, también darían para otro post, pero hoy nos fijaremos en el quimiotipo cineol (Rosmarinus officinalis sb cineol), un gran bactericida y expectorante. Para terminar, el Niaulí (Melaleuca quinquenervia), es un antiviral más que notable.

Tres fórmulas que, además, pueden combinarse entre sí para curarnos puntualmente y mantenernos sanos mientras el termómetro va bajando.

Podemos complementar el tratamiento tópico con la vía olfativa. Eucalipto radiado, Abeto negro, Pino silvestre y Ravintsara en un difusor de aceites una hora antes de acostarnos nos ayudarán a dormir mejor.

220px-91_origanum_vulgarePara terminar, si queremos una solución rápida, siempre nos quedará el Orégano.  Debo insistir en que un catarro debe curarse en la cama, dando a nuestro cuerpo el descanso que necesita, con infusiones y bebidas calientes, prescindiendo de lácteos si hay mucha mucosidad y con un buen libro. Las infusiones de tomillo y eucalipto son excelentes. Pero todos sabemos que no siempre podemos guardar cama. Si este es tu caso, el aceite esencial de Orégano (Origanum vulgare o compactum) es tu elección. Lo ideal es tomarlo por vía oral, pero recomiendo en este caso que os lo compréis en cápsulas. Lo podéis encontrar en  herbolarios o farmacias (Pranarom lo tiene, también Solgar, entre otros). Os lo dice quien lo tomó un par de gotas por vía oral diluidas primero en miel y después en aceite y no va a repetir. El AE de Orégano es artillería pesada. Es un antibiótico natural pero puede tener los mismos efectos secundarios que los antibióticos, esto es, que puede diezmar nuestra delicada flora bacteriana. Así que no estará de más reforzarla con bífidus, acidófilos y otros suplementos.

Creo que con estas formulitas podremos pasar un invierno tranquilo, a salvo de los virus más perversos.

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Winter is coming (I)



Aunque meteorológicamente aún estemos en otoño, la gota fría que está a punto de llegar nos recuerda que, como reza el lema de los Stark, se acerca el invierno. Éste es un blog de belleza, mis conocimientos no son tantos como para hablar ampliamente de asuntos de salud, aunque supongo que convendréis conmigo que un buen catarro no es muy sexy… Los ojos llorosos, la sensación de fatiga muscular, el incesable moqueo de la nariz no nos hacen precisamente más bellos y apetecibles. Así que me permitiréis que me agarre a esta excusa como a un clavo ardiendo y vamos a ver qué aceites esenciales nos pueden ayudar una vez que el frío se ha apoderado del clima.

Algo fundamental a la hora de evitar los tan molestos catarros o las fastidiosas gripes es una buena prevención. Y éste es el mejor momento para ponerse a ello, antes de que virus y bacterias nos ataquen. Hay multitud de aceites esenciales que son inmunoestimulantes. Aquí sólo hablaré de algunos de ellos. Muchos también son antiinfecciosos, anticatarrales y expectorantes. Pero en este primera fase preventiva los utilizaremos básicamente como estimulantes inmunitarios.

Ya hemos hablado aquí de la Albahaca sagrada (Ocimum sanctum). Muy popular en la India puesto que es uno de los remedios clásicos del Ayurveda, es cada vez más conocida y más frecuente en nuestros botiquines aromáticos. La Albahaca sagrada es también un potente purificador atmosférico.

El clásico Limón (Citrus limonum) es también un notable estimulador inmunológico, así como un agradable purificador de la atmósfera.

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Otro aceite muy interesante para la prevención es el archiconocido Árbol del té (Melaleuca alternifolia): lo usaremos antes, mientras y después de cualquier enfriamiento. No olvidemos que esta joya de la naturaleza es un potente antiviral,  antibacteriano, antifúngico y antiparasitario. Que sirve para todo, vamos. Desde luego, en mi casa no falta nunca.

Palo de rosa

Hablaremos también del Palo de Rosa (Aniba roseodora), un aceite tan eficaz como grato de utilizar, no en vano es uno de mis favoritos. Una advertencia antes de seguir. Si usáis AE de Palo de Rosa, comprobad que su origen es ecológico. Durante siglos se han talado salvajemente los bosques de palo de Rosa de Madagascar por tratarse de una madera muy apreciada, además de un aroma profusamente utilizado en perfumería. De hecho, el árbol estuvo a punto de desaparecer como especie. Por tanto, consumámoslo con agradecimiento, prudencia y hasta me atrevería a decir con reverencia, siendo conscientes de que se trata de un auténtico tesoro de la naturaleza.

También podemos utilizar uno o varios miembros de la numerosa familia de los Eucaliptos. En este caso elegiremos a uno de los más suaves,el Eucalipto Smithii.

Os propongo una combinación de Albahaca sagrada, Eucalipto Smithii y Limón en difusión atmosférica. Hay multitud de difusores, se puede elegir el más conveniente según nuestras preferencias y estilo de vida. Incluso hay difusores que se pueden enchufar al ordenador.

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Y, si no, una buena idea es echar varias gotas de AE en una lámpara de sal (siempre que sea de bombilla de las antiguas, no las de bajo consumo). La bombilla calentará la lámpara y esto hará que los AAEE se vayan evaporando suavemente. El efecto no es tan potente como con un difusor, pero se nota.

Y, como complemento, nos podemos preparar un aceite para potenciar nuestro sistema inmune. Em 10 ml de aceite vegetal (almendras, avellanas, oliva), diluiremos 1ml (35 gotas aproximadamente) de AE de Árbol del Té, 1 ml de Palo de Rosa, 1 ml de Eucaliptus Smithii y 1 ml de Albahaca sagrada. Aplicaremos 3 gotitas del preparado en la planta del pie por la mañana y por la noche durante al menos unas tres semanas. Los AAEE así diluidos no tienen ninguna contraindicación y son perfectamente tolerados por la piel. Con esta fórmula mantendremos alejados a virus y bacterias indeseables. Recordad que en los pies, como bien saben los reflexólogos, tenemos puntos reflejos de todos nuestros órganos y son un fantástico lugar para aplicar los aceites esenciales.

¿Y si ya hemos sucumbido? En la próxima entrega hablaremos de la artillería pesada para combatir un catarro que ya se ha apoderado de nosotros.


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Bebés, mamás y aromaterapia

Mi amiga Eva acaba de ser madre de una preciosa niña que ha sido muy, muy deseada. Y parece que a mi alrededor están floreciendo los embarazos. Hacía mucho tiempo que no sabía de tantas embarazadas en mi entorno. Mi propio embarazo está ya muy lejano en el tiempo, y ojalá hubiera sabido muchas cosas que ahora sé para vivirlo de una forma mucho más natural. Así que compartiré contigo algunos conocimientos que he adquirido con los años.

En primer lugar, si estás embarazada, ¡enhorabuena! Estás a punto de vivir una de las experiencias más emocionantes de la vida. Desde aquí te daré algunos consejos que espero te sean de utilidad.

Y vamos empembarazoezar demoliendo falsas creencias. Desde muchos lugares se advierte de la peligrosidad de los aceites esenciales durante el embarazo y la lactancia. Si bien hay que actuar con precaución y evitar los AAEE que contengan cetonas, los AAEE seguros pueden ser una gran ayuda para la mujer embarazada. Así que ¡fuera temores! Piensa que hay muchos más ingredientes nocivos en los productos comerciales que usamos cotidianamente que en los AAEE. Por ejemplo, ¿quién, en su sano juicio, untaría deliberadamente a su bebé con petróleo? Nadie, ¿verdad? Pues echa un vistazo a los ingredientes del famoso Aceite Johnsons para niños… Las cosas claras.

Por tanto, vamos a empezar a descartar los AAEE que podrían ser problemáticos para el embarazo y lactancia. Tomo como referencia a Antonia Jover que en su blog Aroma Terra Happy desaconseja utilizar estos aceites durante este período:

Ajedrea (Satureja montana)

Ajowan (Trachyspermum ammi)

Canela corteza (Cinnamomum verum corteza)

Canela de China (Cinnamomum cassia)

Cantueso (Lavandula stoechas)

Cedro del Atlas (Cedrus atlantica)

Clavo de especie (Eugenia caryophyllus)

Hisopo officinalis (Hyssopus officinalis)

Menta piperita (Mentha x piperita)

Menta poleo (Mentha pulegium)

Monarda fistulosa (Monarda fistulosa)

Orégano (Origanum compactum)

Palmarrosa (Cymbopogon martinii)

Romero alcanfor (Rosmarinus officinalis qt alcanfor)

Salvia común (Salvia officinalis)

Tomillo geraniol (Thymus vulgaris qt geraniol)

Tomillo timol (Thymus vulgaris qt timol)

Quede claro que no va a pasar absolutamente nada si se huele alguno de estos aceites. Pero desaconsejaremos la vía oral y tópica en mujeres embarazadas y lactantes. Aclaro de nuevo que estamos hablando de aceites esenciales, así que no mires con temor la taza vacía de la infusión de Menta poleo que te acabas de tomar.

Por otro lado, los aceites vegetales nos van a ser de gran ayuda. Especialmente los de Almendras dulces, Nuez de albaricoque, Rosa Mosqueta, Jojoba. Y también la maravillosa Manteca de Karité. Todos ellos se pueden usar sin el más mínimo temor.

Una de las molestias recurrentes que sufren las embarazadas en los primeros meses de gestación es el de las náuseas. La esencia de Limón (Citrus limonum) por vía olfativa va a ser muy útil para atenuarlas.

Otro efecto estético bastante indeseable del embarazo (sobre todo en los últimos meses) son las tan temidas estrías. Tengamos en cuenta que la piel hace un esfuerzo descomunal de flexibilidad durante 9 meses. En este tiempo, el volumen de nuestro abdomen se triplicará. Haremos bien en preparar nuestra piel para lo que le espera. Os propongo un aceite de masaje para aplicar antes de ir a dormir.

25 ml de aceite vegetal de Albaricoque

25 ml de aceite vegetal de Germen de Trigo

5 gotas de Lavanda (Lavandula angustifolia)

5 gotas de Ylang Ylang (Cananga odorata)

5 gotas de Mandarina (Citrus reticulata)

5 gotas de Azahar (Citrus aurantium)

Esta preparación, por cierto, puede servir para culaquier tipo de estrías, sean debidas al embarazo o no. Por contener esencia de Mandarina (fotosensibilizante), aunque en una cantidad mínima, te aconsejo no aplicarlo si vas a tomar el sol. Mejor por la noche.

¿Y cuando el bebé no duerme? La madre está agotada después del embarazo y del parto y las pocas horas de sueño no hacen más que empeorar la situación. El AE de Mandarina por vía olfativa es mano de santo en estas situaciones. Existen multitud de difusores de aceites esenciales. Por vaporización o ultrasonidos, un difusor es un regalo muy útil para unos padres recientes. Desde el clásico de Medisana hasta los de Pranarôm, los de Aroma-Zone o Aroflora, hay multitud de modelos y seguro que encuentras el idóneo para ti. Recuerda que los AAEE pierden sus propiedades al ser calentadomandarinas, así que los típicos difusores que calientan el aceite con una velita de té no te servirán. Pues bien, difundir unas gotas de AE de Mandarina en su habitación una media hora antes de acostar al bebé ayudará a que no te despierte tan a menudo. Si no tienes difusor, puedes fabricar un hidrosol de agua mineral con 50 gotas de Madarina. Como el aceite es inmiscible en agua, deberás agitar el recipiente antes de vaporizarlo en la almohada de tu bebé. La esencia de Mandarina es relajante y sedante. Y ayudará al pequeño a conciliar el sueño.

El baño, normalmente antes de poner al bebé a dormir, puede ser también un buen momento para cuidarlo naturalmente. Unas gotas de hidrolato de Lavanda en el agua de baño, serán lo mejor para su delicadísima piel. Una vez seco, un buen masaje con aceite vegetal de Almendras dulces o Nuez de Albaricoque, es lo mejor que puedes hacer por él. En invierno también es muy útil la manteca de Karité que, previamente calentada a temperatura corporal, forma una excelente barrera de protección para su piel. Si tu bebé es de los que no duermen, puedes mezclar al 0,5% AE de Lavanda en el aceite vegetal (p.e. 1 ml -unas 35 gotas- en 100 ml). Tómate tu tiempo y disfruta del momento. La mágica Lavanda os relajará a ambos.

La depresión post-parto o baby blues es una realidad que sufren muchas madres recientes debido al tremendo desbarajuste hormonal. Los AAEE de Lavanda e Ylang Ylang, inhalados puros o diluidos en aceite vegetal y aplicados en la muñeca, harán que tu ánimo remonte.

Si bien la lactancia natural es la mejor decisión para el bienestar de tu hijo y refuerza los lazos de amor entre ambos, sus consecuencias no son siempre placenteras. Es posible que no produzcas tanta leche como el pequeño necesita. Un remedio tradicional y efectivo son las tisanas de hinojo (si puedes comprarlo de cultivo ecológico en una herboristería, mejor), ya que es galactogogo, es decir, favorece la producción de leche. Estamos hablando de la planlactancia_maternata, no de aceite esencial, pero no olvides que la planta contiene una muy pequeña parte de AE que, en este caso, va a ser muy eficaz. Unas tres infusiones al día serán suficientes en la mayoría de los casos.

Otro efecto secundario no deseado de la lactancia son las grietas en los pezones o la mastitis. La lactancia no deja de ser una agresión y, en algunos casos, puede dejar el pecho dañado. Si ése es tu problema, después de cada toma puedes aplicarte unas gotas del siguiente aceite:

20 ml de aceite vegetal de Almendras dulces

1 gota de aceite esencial de Lavanda

o (si te puedes permitir el lujo)

1 gota de aceite esencial de Rosa (Rosa damascena)

Deberás dejar la zona afectada al aire durante unos minutos y lavarla cuidadosamente antes de la siguiente toma.

Si el problema es la mastitis, te será muy útil aplicar una compresa que habrás impregnado previamente con un hidrosol con 50 ml de agua mineral y una gota de Lavanda y otra de Geranio (Pelargonium asperum). No olvides agitar vigorosamente antes de vaporizar la compresa.

¿Y para las irritaciones del bebé? La manteca de Karité y el oleado de bebeCaléndula son dos aliados infalibles. Con ellos, se acabaron los culitos enrojecidos.

Pues aquí tienes algunas ideas, todas ellas muy fáciles de realizar, que van a enriquecer mucho una de las experiencias más trascendentales de tu vida. Vas a ser o acabas de ser madre, ¡disfruta de ello!

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Pies para qué os quiero…

Este post lo tenía que haber publicado ANTES del verano… Pero unas vacaciones un tanto accidentadas y un montón de trabajo han hecho que el asunto se fuera postergando un mes y otro mes y otro mes… Así que ya me veis, publicando un artículo bastante pies-pueden-presentar-piel-atrofica-fotoenvejecida    “veraniego” cuando estamos a las puertas del otoño. Pero ¡que caramba! Nunca es tarde para mimar a nuestros pies, ¿no créeis?

Los pies, esos grandes olvidados, a veces incluso maltratados, obligados en invierno a meterse en botas altas, en calzado deportivo con insuficiente ventilación, con medias, con calcetines, torturados sistemáticamente con zapatos de tacones posibles e imposibles o, por el contrario, exhibidos en verano en sandalias y chanclas a ras de suelo… Los pies, no deberíamos pasarlo por alto, son los pilares donde se sostiene toda nuestra estructura. Por ello son merecedores de unos cuidados especiales. Y da lo mismo que sea verano o invierno, primavera u otoño. Unos dos minutitos cada día y otros diez minutos durante el fin de semana serán suficientes para lucir unos pies de dios o de diosa.

Vamos con unos cuidados básicos. Es sorprendente la cantidad de veces que, después de nuestro ritual diario de higiene, olvidamos que los pies también necesitan nutrición. A veces incluso más que nuestras piernas u otras partes del cuerpo. Podríamos utilizar nuestra crema corporal pero, si de verdad queremos nutrirlos, podemos utilizar la maravillosa Manteca de Karité. La Manteca de Karité o Butospermum parkii (cómo me gustan estos latinajos, jejeje) es el fruto de un árbol originario de Áfricmanteca-de-karite-1024x929a, al que allí llaman “árbol de mantequilla”. Se trata realmente de una mantequilla, con una consistencia bastante sólida que necesitará que la calentéis un poco entre vuestras manos para poder extenderla. Pero la sensación de suavidad y confort que ofrece para mí es incomparable. Sí es cierto que deja una película sobre la piel que a alguien puede paraecerle molesta. A mí no, en absoluto. Lo ideal sería aplicársela por la noche y después ponerse unos calcetines de algodón. En pleno invierno se puede hasta dormir con ellos. Y si queremos que la experiencia sea multisensorial, podemos acompañar la nuez de manteca con dos gotitas de aceite esencial de Lavanda. Como ya sabéis, la Lavanda suaviza, cicatriza (cuerpo y alma) y, además, es un maravilloso aceite para conseguir un sueño reparador. Unos pies hidratados, suaves, que huelan maravillosamente y que nos ayuden a dormir mejor…  ¿Alguien da más? Pero si queréis ir más allá, os propongo una crema basada en una fórmula de Julien Kaibeck con alguna modificación. Se trata de una bálsamo estupendo para el invierno y recomendado para los pies de diabéticos, aunque todos nos podemos beneficiar. Cogeremos

3 cucharadas soperas de manteca de Karité

1 cucharilla de café de aceite de Argán

10 gotas de aceite esencial de Pimienta Negra (Piper nigrum)

10 gotas de aceite esencial de Laurel (Laurus nobilis)

10 gotas de Lavanda (Lavandula angustifolia)

5 gotas de esencia de Limón (Citrus limonum)

Calentamos al baño maría la manteca de Karité para obtener una consistencia líquida y la mezclamos con el aceite de Argán. Una vez mezclados y antes de que adquieran de nuevo una consistencia más sólida, añadimos uno tras otro sin dejar de remover todos los aceites esenciales. Y ya Pimienta-Negralo tenemos. El AE de Pimienta negra estimula la circulación y calienta ligeramente (lo que es muy deseable en invierno), el Laurel es antifúngico y el Limón fluidifica (muy ligeramente en estas dosis tan bajas) la sangre. Y ya hemos hablado de la Lavanda. Esta crema no necesita conservantes (puesto que sólo tiene fase oleosa) y durará bastante tiempo sin enranciarse.

¿Y por la mañana? Para evitar la sensación un tanto grasa que deja la manteca de Karité, podríamos decantarnos por el gel de Aloe Vera. Fresco fresquísimo y nada aceitoso, hidratará nuestros pies sin engrasarlos. Si además queremos un efecto palmarrosadesodorante, lo aromatizaremos con aceite esencial de Palmarrosa. A la Palmarrosa, curiosaente, se la llama la lavanda hindú. De olor muy agradable, es también cicatrizante, un notable antimicótico, regenerante y desodorante.

Si os gustan las sandalias planas tanto como a mí, uno de los problemas que seguro habéis tenido que enfrentar es lo sucios que llegan los pies a casa. ¡Parece que hubiera ido descalza! Pues bien, para dejar esos pies relucientes en verano y para exfoliarlos y nutrirlos en cualquier época del año, os propongo un peeling de lo más fácil.

2 cucharadas soperas de aceite de oliva o de almendras o de albaricoque

2 cucharadas soperas de azúcar blanco o moreno

3 gotas de aceite esencial de Menta piperita (Mentha x piperita)

Lo mezcláis todo bien y frotáis suavemente vuestros pies. Después los aclaráis con agua tibia. La Menta eMenta piperitas muy refrescante y el aceite de oliva (que no se irá del todo al aclararlo) suavizará la piel de tobillos, talones y todas esas zonas más rugosas de los pies. El azúcar, por su parte, exfoliará delicada pero contundentemente. Un tratamiento digno de un spa que podemos fabricarnos en casa con sólo 3 ingredientes.

Finalmente, he de decir que los pies son unos magníficos receptores paras los aceites esenciales y a través de ellos podemos acceder a todos los órganos de nuestro cuerpo, como bien nos han demostrado los reflexólogos y, antes que ellos, la Medicina Tradicional China. Seguro que vamos a hablar de ellos en más de una ocasión.

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Laurel para los vencedores… aunque tengan acné

La semana pasada mi hija se presentó a las pruebas de selectividad. Fue una semana de nervios, poco dormir e inquietudes varias. Y la Aromaterapia acudió al rescate. Porque cuando hablamos de exámenes, pruebas, hablar en público o cualquier circunstancia en la que debamos brillar… ahí está el Laurel.

Repasemos un poco la mitología e historia del Laurel (Laurus nobilis). Considerado árbol sagrado para muchas culturas, es especialmente en la griega donde ocupa un papel fundameapolo_y_dafne_de_berninintal. Asociado a Apolo, regente de todas las bellas artes, se convirtió en un símbolo del malogrado amor del dios por la ninfa Dafne. El hijo favorito de Zeus, en cuanto vio a la ninfa, cayó rendidamente enamorado de ella. En algunas versiones, la culpa fue de Eros y sus flechas, en otras, simplemente el ánimo fácilmente inflamable de los dioses griegos fue suficiente. El caso es que uno de los principales dioses del Olimpo ofreció su amor a esta bella ninfa, hija de Peneo. Pero resulta que ella quería seguir siendo doncella cazadora y no quería saber nada de los hombres. No acostumbrado a recibir un no por respuesta, Apolo la persiguió hasta alcanzarla. Ella, viendose atrapada, pidió ayuda a su padre, que la convirtió en un árbol al mismo tiempo que Apolo lograba tocarla. Todos recordamos la famosísima escultura de Bernini, que supo plasmar magistralmente el momento de la transformación. Pues bien, ese árbol no era otro que el laurel. Desolado, Apolo cortó unas ramas y se las colocó a modo de corona, jurando que así siempre estaría junto a su amada…

Desde entonces, el laurel se convirtió en símbolo de los vencedores en los certámenes poéticos consagrados a Apolo, el premio de los atletas vencedores en las Olimpíadas y, más tarde, en la antigua Roma (heredera de la cultura helena), el César llevaba unas ramas de laurel como corona. También en Delfos, donde estaba el oráculo del dios, la pitonisa mascaba hojas de laurel para entrar en trance y transmitir la respuesta del dios a las preguntas que le formulaban los mortales.

Por tanto, ya vemos que toda esta mitología apunta hacia una percepción del laurel como uno de los aceites principales para el aromaterapeuta. Aceite complejo, destaca por su contenido en 1,8 cineol, aunque también es rico en monoterpenos, óxidos terpénicos, esteres y monoterpenoles. Tiene un perfil antiinfeccioso de amplio espectro, aunque sin perder la suavidad. Es mucho mejor tolerado que otros aceites con una actividad similar, pero mucho más irritantes. Lo usaremos, pues, como antiviral para bronquitis, problemas pulmonares y sinusitis. Y también para inflamaciones de todo tipo (bucales, digestivas, cutáneas). Es un excelente aceite para añadir a nuestro dentífrico, con mejor sabor que el AE de Árbol del té. También ha dado fantásticos resultados en casos de herpes y psoriasis.

Emocionalmente, es un aceite que nos acompaña en momentolaurels de estrés, inseguridad o miedo al fracaso. Es el AE de los triunfadores, el de los héroes que se enfrentan a sus monstruos personales. El AE del que lucha en soledad para obtener el éxito.  Nos ayuda a enfocar, focalizarnos en el objetivo y vencer los obstáculos que se nos presenten. Inhalar profundamente un buen AE de Laurel (mejor si es bio) supone una inyección de confianza y seguridad, como si el mismísimo Apolo hubiera acudido a respaldarnos.

Una combinación muy útil para esta época de exámenes es la de Laurel, Naranjo Amargo o Petitgrain (que estimula la memoria) y Albahaca exótica (que alivia el cansancio físico y mental). Podemos poner 1 ml (unas 35 gotas aproximadamente) de cada uno de estos aceites en un roll-on de 5 ml y completar con un aceite vegetal inodoro, como la jojoba. Inhalarlo y frotarlo en nuestras muñecas nos ayudará en nuestra concentración.

Y es un aceite indispensable para el tratamiento del acné. El célebre Jabón de Alepo, tradicional de Siria, está fabricado con aceite de oliva y con AV de bayas de laurel y ha demostrado sjabón de Alepou efectividad para la limpieza y el cuidado de las pieles grasas y con problemas. Eso en lo que respecta al aceite vegetal de Laurel. El AE puede añadirse a cremas faciales y, al mismo tiempo que las perfuma delicadamente, aumentará su eficacia. Junto a la Lavanda, el Espliego, el Árbol del té y la Palmarrosa, conforma el cuerpo de élite de luchadores contra los granos.

Una fórmula fácil para tratar una piel grasa con tendencia acnéica podría consistir en un aceite vegetal ligero, como la Jojoba y una combinación al 2% de los citados aceites. Sé que puede sorprender recomendar un aceite para una piel grasa, pero ya la casa de cosmética ecológica Dr Hauschka hace unos cuantos años lo utilizaba para su línea antiacné. En este caso, lo semejante cura lo semejante. Y el AV de Jojoba es tremendamente efectivo para este tipo de pieles.

Si no nos convence la textura oleosa, podemos preparar una crema. Como siempre que elaboremos una emulsión (esto es, una mezcla de aceite y agua), necesitaremos una cera emulsionante que estabilice dos sustancias que son inmiscibles entre sí.

Vamos con los ingredientes para una crema de 50 ml:

Fase acuosa:

10 ml de agua mineral

14 ml de hidrolato de Lavanda

5 ml de Aloe Vera

Fase oleosa:

15 ml de AV de Jojoba

5 ml de cera emulsionante (Olivem, Olive Doceur, Triticum Dolce o similar)

Aceites esenciales:

10 gotas  de Laurel

10 gotas de Árbol del Té

10 gotas de Lavanda

5 gotas de Palmarrosa

10 gotas de conservante de amplio espectro (Cosgard, Xaromix)

Calentamos al baño maría las fases acuosa y oleosa por separado. Cuando alcancen los 65-70 grados de temperatura, retiramos del fuego y vertemos lentamente la fase acuosa en la oleosa, sin dejar de batir con una espátula o un mini batidor. Veremos que la mezcla se va homogeneizando y blanqueando. Podemos acelerar el proceso poniendo el recipiente en un cubo con agua fría o hielo mientras seguimos batiendo. Cuando la mezcla ya se haya enfriado y espesado, añadiremos los AAEE. y el conservante.

Et voilà, ya tenemos nuestra cremita. Nos durará en óptimas condiciones unos 4 meses. No hace falta guardarla en frío, pero en verano es sumamente agradable aplicarla fresquita sobre nuestra piel.

Ni que decir tiene que este AE de Laurel, además de tratar y sanar la piel de nuestros adolescentes, también reforzará su confianza y autoestima, constituyendo una experiencia cosmética, sensorial y emocional completa. ¿Alguien da más?

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